«Al terminar el libro comprendí que había recorrido un camino tortuoso y llegaba al final limpia y desnuda. En esas páginas estaba tu vida luminosa y la trayectoria de nuestra familia. La terrible confusión de ese año de tormento se disipó: tenía claro que mi pérdida no era excepcional, sino la de millones de madres, el sufrimiento más antiguo y común de la humanidad…»

Imagen: Maternidad de Gregor Ritter (Grey85) – Pixabay

Pasaje del capítulo Días de luz y de luto, del texto La suma de los días de Isabel Allende

Paul Auster, entre las volutas de humo de su último cigarrillo

Lamentablemente, sus libros no pueden reemplazar su presencia física”, fue lo que expresó en un acto Siri Hustvedt, la que fuera durante muchos años esposa del escritor. El estadounidense autor entre otros textos de ensayo y novela, con títulos como: La invención de la soledad, El país de las ultimas cosas, Leviatán, Trilogía de Nueva York, los que fueron premiados en distintas oportunidades (Premio Princesa de Asturias de las Letras o la Orden de las Artes y las Letras de Francia). Obras que a posteriori se constituyeron también en la esencia de muchos guiones para la pequeña y gran pantalla, algunos de ellos adaptados por el propio escritor. 

Fumador empedernido, en muchas de sus historias sobrevuela el aroma del buen tabaco. Aunque bien es cierto que su muerte fue causada por enfermedad pulmonar; aún así y a pesar del duro tratamiento al que fue sometido, logró desarrollar una última novela: Baumgartner. En ella, como suele suceder, la ficción y la realidad se entremezclan una vez más para homenajear en este caso a personajes significativos de la vida del americano, para saldar quizás antiguas cuentas pendientes o simplemente para intentar alcanzar la paz con el pasado. 

Consciente tal vez de la posibilidad cierta de que se convirtiera en su último escrito, el oriundo de Nueva Jersey se permitió ciertas licencias como pocas veces antes había hecho gala. Como, cuando buscando la complicidad con el lector, le pide sepa entender las circunstancias por las que atraviesa en la trama el personaje central.

También su mujer expresó haberse visto reflejada en el protagonista de la novela, debido a que según Hustvedt, ambos experimentan un intenso duelo. Aunque, más allá de su última ficción y para suerte de sus lectores, el autor de Nueva Jersey deja una obra respetable que abarca géneros muy variados que, a no dudarlo, será fruto en el futuro de constantes reediciones.

De Baumgartner el pasaje a continuación:

“Liberando la mano izquierda de su abrazo, Judith señala con un gesto la mesa de la cocina mientras Baumgartner deja caer los brazos a los costados y ella, con los acolchados pasos de sus elegantes zapatillas chinas, se dirige al frigorífico a coger una botella de vino fría. Entretanto, Baumgartner saca dos copas de un aparador sobre la encimera y un descorchador de un cajón de abajo, y cuando lo pone todo en la mesa, Judith deja la botella al lado. Cogen una silla cada uno, se sientan frente a frente en lados opuestos de la mesa y de pronto se le echa encima el gran momento.

   Baumgartner abre el vino y sirve dos copas. Alza cada uno la suya hacia el otro, dan un sorbo y cuando bajan las copas y las depositan de nuevo en la mesa, es Judith quien empieza a hablar.

   Han llegado juntos a esto y están de maravilla, dice, y con él se siente más feliz como ningún otro hombre que haya conocido. Eso es cierto. Ella lo quiere y sabe que él la quiere, aunque nunca se lo haya dicho con esas mismas palabras, y ahora que empieza a tener una impresión más matizada de la forma en que le funciona la cabeza, entiende que la cuestión de pasar más tiempo juntos es la manera que tiene Baumgartner de prepararse para la pregunta, mucho más importante, que piensa formularle en los siguientes tres o cuatro minutos.

   Me adivinas el pensamiento, ¿verdad?, dice Baumgartner.

   En realidad, no. Solo se me ha ocurrido esa idea una seiscientas veces en los últimos dos meses.

   ¿Y qué has decidido?

   He decidido que me emociono cada vez que lo pienso. He decidido que cada vez que lo pienso me asusto más. He decidido que necesito más tiempo para decidirme, y de momento seguir hasta ahora y dejar que el futuro decida lo demás.

   Cuando asimila las últimas palabras, Baumgartner empieza a entumecerse. Siente algo raro en la cabeza, como si el cráneo se le dilatara de pronto y empieza a llenarse de vacío, más y más vacío, está aturdido, mareado y flotando a la deriva lejos, muy lejos. Como un boxeador, piensa, como un púgil mal emparejado que librará un combate en una categoría de peso que no es la suya y le hubieran asestado un buen gancho con la izquierda, pero Baumgartner sigue consciente, aún no está fuera de combate, y mientras se levanta despacio de la lona con las piernas temblequeantes, logra decir lo siguiente: Antes de que empezáramos a acostarnos juntos, yo llevaba ocho años viviendo solo sin sentir demasiado la soledad, arreglándomelas con lo que cabía denominar una especie de aislamiento angustiado soportable, pero en cuanto llegaste a mí, mi vida cambió, pasó a ser una vida diferente, y ahora he llegado a detestar el hecho de vivir solo. Después de pasar la noche juntos en mi casa, te vas por la mañana y yo me quedo abandonado a mi suerte en la desolación de todas esas habitaciones, deseando que siguieras conmigo allí, y cuando pasamos la noche aquí, soy yo quien tiene que marcharse por la mañana y volver a esa casa vacía, embrujada. La soledad mata, Judith, y trozo a trozo va engullendo hasta la última parte de ti, devorándote el cuerpo entero. Una persona sin relaciones con los demás carece de vida, y si tiene suerte suficiente para mantener una relación profunda con otra persona, tan profunda que la otra persona es tan importante para uno como uno lo es para sí mismo, entonces la vida es más que posible, merece la pena.”   

«La ficción, los relatos, son mentiras con aviso para jugar; que no tienen que ver con los hechos alternativos o las ‘fake news’. Son una forma de acercamiento a lo que nos pasa, nos preocupa o nos angustia» (Irene Vallejo)

¿Cómo evolucionó y se difundió la escritura a través del tiempo?

Mediante un vídeo, el youtuber Ollie Bye ha desarrollado un mapa en el que se refleja la propagación de la escritura a nivel mundial y a lo largo de la historia

Como todo en la historia de la humanidad, la escritura no surgió de la noche a la mañana. Su invención y desarrollo fue un proceso largo, meditado, cuyo principal origen aún continúa siendo un misterio. Si algo tenemos bastante claro respecto a ella es que su valor es inconmensurable: gracias a la escritura tenemos conocimiento, estamos informados y comunicados, entre otros aspectos. Y es por ello que su cuidado es de vital importancia para la evolución de la sociedad. Según varios estudios, se inventaron a la vez hasta cuatro sistemas de escritura en diferentes lugares del mundo: la escritura cuneiforme en Mesopotamia -alrededor del 3.300 a.C.- y Egipto -alrededor del 3.200 a.C.-, así como un sistema en China. Por su parte, sobre el 900 a.C. nació otro en Mesoamérica, lo que demuestra hasta qué punto el ser humano, por muy diferentes que sean sus contextos y entornos, termina sintiendo en su esencia la necesidad de comunicarse de manera tanto oral como escrita.

El estudio de la evolución y desarrollo de la escritura es tan complejo como minucioso. Se deben tomar en cuenta ya no el origen de numerosos sistemas diferentes, sino también su expansión a nivel mundial, según diversas circunstancias, de manera que a día de hoy imperan en casi todo el mundo pocos alfabetos. Para esclarecer y demostrar su nivel de dificultad, cabe destacar un video difundido por el youtuber de historia Ollie Bye, quien ha creado un mapa en el que ilustra cómo los lenguajes escritos se propagaron por el planeta hasta hoy. Un vídeo sobre la evolución y difusión de la escritura bastante esclarecedor, y que demuestra cómo fue un proceso lento, pero que terminó conquistando el mundo.

Según se puede apreciar en el mapa del vídeo, titulado “The Spread of Writing: Every Year” (La propagación de la escritura: cada año), la primera evidencia de un alfabeto como el que hoy utilizamos fue: el fenicio, el sistema utilizaba símbolos que representaban consonantes y se difundió por el Mediterráneo, convirtiéndose en herramienta esencial para el comercio y la contabilidad. De este alfabeto nació el griego, y posteriormente el latín, raíz principal del alfabeto que hoy utilizamosAsimismo, en el mapa, tal y como se detalla en la introducción del vídeo, se puede observar cómo hasta 1800 solo las áreas de alta población se muestran como alfabetizadas. Solo a partir de dicho año zonas de baja población comienzan a alfabetizarse, hasta acaparar finalmente todo el globo.

<El texto del artículo le pertenece a Sofía Campos, fue publicado en el diario La Razón de España>

Amo las horas de mi ser en sombra

donde se profundizan mis sentidos;

he hallado en ellas, como en viejas cartas,

mi vida cotidiana ya vivida,

su legenda cercana y superada.

Por ellas sé que tengo espacio para

una segunda vida, ancha y sin tiempo.

Y algunas veces soy igual que el árbol

que, maduro y sonoro, en una tumba

cumple aquel sueño que el muchacho antiguo

(ceñido por su cálidas raíces)

perdió en melancolías y canciones.

Fotografía: Pexels – Eunhee Beckman

Texto del poemario Versos de un joven poeta de Rainer Maria Rilke