Las lenguas autóctonas y la importancia de preservarlas

El mundo está en pugna entre los que ven en la homogenización un hecho aglutinante y simplificador, y a estos se le oponen aquellos que luchan por la aceptación de la diversidad que les rodea. Esto alcanza a áreas a todo orden, desde la economía, las posturas filosófico políticas, la educación, y de manera más específica al recurso vehicular que representa el uso de las lenguas que se hablan dentro de un mismo país.

Así, en los cuatro puntos cardinales del orbe, encontramos estados en los cuales existe una idioma oficial, que desde tiempo inmemorial convive con otros tantos lenguajes locales. Es el caso por ejemplo de la lengua de los samis en Laponia, región que se extiende por el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y parte de Rusia, que comparten con el noruego, sueco, finlandés o el ruso. En América del Norte están los pueblos inuit y yupik con sus propias lenguas diseminados tanto en Alaska como en Canadá. Se podría destacar también la convivencia de las diferentes lenguas que en países como China o la India, algunas de ellas aceptadas y otras en franco retroceso.

El hecho también se da en regiones de África y América del Sur donde el habla de los pueblos originarios se ve amenazada por el “idioma oficial”. Es el caso del quechua en vastas regiones de Argentina, Chile, Bolivia, Perú; las lenguas indígenas de la selva amazónica o el caso del guaraní en Paraguay, Argentina, Brasil o Uruguay. En cuanto a Paraguay, la situación se vio agravada como producto de la denominada Guerra de la Triple Alianza, en el que Brasil, Argentina y Uruguay se coaligaron en contra del estado paraguayo, ocasionándole la pérdida de territorios y de gran parte de su población. Con posterioridad y dadas las particulares circunstancias,, la defensa de lo original y propio adquirió una épica casi numantina. Hasta que muchos años después, el gobierno tuvo que aceptar aquello que a todas luces era evidente: el uso del guaraní estaba lo suficientemente extendido en la sociedad como para no pasarlo por alto.

Hoy castellano y guaraní son aceptados en igualdad de condiciones por el estado paraguayo y se percibe un renacer de la lengua autóctona, amparada por diferentes instituciones que fomentan su uso. Es así que desde hace unos años a esta parte se viene desarrollando la Feria del Libro Chacú – Guaraní que, más allá de oficiar como un gigantesco expositor de aquello que se publica, pretende ser un polo más de defensa y desarrollo del lenguaje autóctono.

En referencia a esto, el escritor uruguayo Eduardo Galeano supo resumir a través de estas significativas palabras por qué es necesario la defensa de un idioma considerado como propio: