“Me encantan las novelas que están llenas de ideas, con multiplicidad de matices y capas». Así, ateniéndonos a los hechos, un personaje ficticio de su novela El bastardo de Estambul, sostiene que el Imperio Otomano había cometido un genocidio con los armenios durante la Primera Guerra Mundial. Y, si bien lo expuesto surgía de un texto de ficción, determinó que la autora fuera juzgada durante un año por un fiscal turco. “En todo ese tiempo, hubo grupos en las calles quemando edificios y banderas, escupiendo mis fotografías y llamándome traidora; situación que hizo que tomara la decisión de exiliarme en Londres. Hoy, ojalá pudiera decir que ha pasado mucho tiempo y que hemos progresado desde entonces, pero no es así. Creo que en mi país se está volviendo una situación cada vez más difícil para los escritores” (Elif Shafak)

(Crédito fotografía: Wikipedia)