«La cultura ya no puede ser ignorada, infrafinanciada o relegada. Hoy los estados deben elegir: seguir tratándola como un lujo o reconocerla por fin como una infraestructura vital. Ya no basta con proclamar su importancia en los discursos. Se necesitan compromisos, financiación y políticas públicas» (Audrey Azoulay – exdirectora general de la Unesco)