«Nada se mueve en la habitación, nada hace ningún ruido, hasta el momento en que la franja de luz solar -que se ha ido desplazando y ensanchando a una velocidad imperceptible para el ojo humano– llega hasta esta última litera e ilumina el bulto inmóvil. Entonces el bulto se mueve, se humaniza, se encoge y se da la vuelta con los característicos movimientos, con la celosa negación de quien intenta sustraerse a la claridad del nuevo día para seguir durmiendo»
Composición fotográfica: Pavan Chandra
Texto: De la novela Fin de David Monteagudo
