
La primera vez que oí su nombre fue hace muchos años atrás en la RTBF, la televisión nacional belga de habla francesa. La propietaria de la casa en la que me hospedaba se disculpaba por ausentarse ante mí, debido a que era la hora de emisión de Apostrophes, el programa que conducía Bernard Pivot, que se emitía desde Francia para muchos televidentes de habla francesa en todo el mundo.
El hecho que un programa que versaba sobre libros se emitiera en horario central en una emisora pública, representaba para mí toda una rareza, más allá de acercar la literatura a toda clase de televidentes. Era como si se paralizara una parte del país delante de las pantallas; esa noche el invitado en cuestión al plató era Vladimir Nabokov, autor -entre otras- de la novela Lolita.
Pivot, abogado y periodista, conducía la charla en oportunidades acompañado de otros contertulios, y siempre ganándose el respecto del escritor objeto de la emisión, al apoyarse en una gran erudición, demostrando que conocía bien la obra del escritor citado antes de convocarle. Y luego, durante el programa, cuando volvía una y otra vez a párrafos de la obra para enriquecer el diálogo, tornándolo -incluso para el lego- en un programa sustancial y ameno.
Infinidad de autores pasaron durante los treinta años que se mantuvo en antena entre Apostrophes y su segundo programa, Bouillon de culture. Nombres de la talla del citado Nabokov, y otros como Marguerite Yourcenar, Jorge Luis Borges, Aleksandr Solzhenitsyn, Umberto Eco, Marguerite Duras, Charles Bukowski (con una de sus borracheras antológicas) o Gabriel García Márquez.
Amante del vino, tenía sus propios viñedos, siendo ésta tal vez, su segunda gran pasión luego de la lectura. Durante el transcurso de los años, tuve la ocasión de seguirle en muchas oportunidades en sus programas para comprobar que, como los buenos caldos, la calidad se iba acrecentando conforme iba pasando el tiempo, convirtiendo al francés en un gran divulgador de la literatura mundial.
Hombre de diálogo, la última vez que pude disfrutar de su presencia y sabiduría, fue en su visita previa a la pandemia a la Librería Jaimes de Barcelona, especializada en literatura francesa, donde hizo gala de la curiosidad intacta de un adolescente cada vez que se unía como uno más a los corrillos que se daban con espontaneidad a su alrededor.
Bernard Pivot (1935, Lyon – Neuilly-sur-Seine, 2024), nos ha dejado a los 89 años de edad.
FLF.-