«La música parecía a punto de extinguirse y morir, pero resurgía de pronto, chillona y estridente. ¡Al fin terminó! Ella tomó asiento. Su pecho se agitaba bajo la tenue nube de gasa. Una mano (¡Señor, qué mano maravillosa!) cayó sobre la rodilla oprimiendo el vaporoso vestido y, bajo su caricia, el vestido pareció cobrar vida al compás de la música, a la vez que su delicado color lila contrastaba aún más la intensa blancura de la preciosa mano»
Lienzo: Dama en un vestido lila con flores de Wladislaw Czachórski
Texto: del relato La avenida del Nevá de Nicolai Gógol
