Su nombre comenzó a ser conocido a nivel global cuando detentaba el grado de comandante dentro del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Fuerza armada compuesta por combatientes irregulares, que tenía como objetivo derrocar al gobierno del dictador Anastasio Somoza; tercer miembro de una familia que, junto a su padre y hermano, venía ejerciendo el poder en Nicaragua desde el año 1937.
Ramírez (Masatepe, 1942), en su calidad de periodista, representaba la imagen intelectual de una organización que finalmente alcanzó su propósito en el año 1979. Una vez en el poder y luego de las primeras elecciones democráticas, el también abogado y escritor, con el FSLN constituido en partido político, llegó a la vicepresidencia del país.
Aunque, ya se sabe, el romanticismo de las revoluciones dura más bien poco y el Sandinismo, derrotado en las urnas en su segunda votación, tuvo que dejar atrás esa etapa de gobierno. Y el exguerrillero, luego de un intento fallido de renovación en las estructuras del propio partido, decidió regresar a sus escritos. Para edificar una obra extensa y variada, que incluye el cuento: Catalina y Catalina, El reino animal, Flores oscuras, Ese día cayó domingo, Cuentos completos. La novela: Margarita, está linda la mar, Sombras nada más, La fugitiva o El caballo dorado. Y el ensayo: Balcanes y volcanes, Adiós muchachos o Cuando todos hablamos.
Muchos son los lectores que hasta hoy han apreciado su obra, y algunos de ellos decidieron premiarla, siendo galardonado con el Premio Alfaguara, luego el Premio Carlos Fuentes, también le fue entregada la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid y, finalmente, en 2017, el Premio Miguel de Cervantes de Literatura.
Además, más allá de sus textos de ficción, el autor es columnista de opinión desde hace años en varios medios, como los diarios El Tiempo de Bogotá, La Jornada de México, El Nacional de Caracas, El País de Madrid o La Prensa de Managua. También ha fundado, y colaborado en revistas de distinta índole, y ha sido profesor en la Universidad de Maryland, en los Estados unidos.
Residente desde hace unos años en Madrid, detenta la nacionalidades ecuatoriana y española. Hecho cuanto menos curioso para alguien quien, bajo la acusación de “traidor a la patria”, le fue cancelada la de su propio país de origen.
El texto siguiente pertenece a su libro Ese día cayó en domingo, de él el relato Vida sexual de los marsupiales y otras especies:
“Soy noctámbulo. Escribo en las madrugadas, como he leído que lo hacen algunos grandes novelistas, solo que lo mío son crónicas de prensa, y nada mejor que la solitaria redacción del periódico a esas horas para poner manos a la obra. A medianoche me levanto de la cama, salgo al patio de la cuartería, me calzo el casco protector y mi motocicleta china me lleva por el nudo de calles del Mercado Oriental, por el momento desiertas de tráfico, donde suenan en todo su furor las roconolas de las cantinas y los bailongos, mientras las cuadrillas de barredores municipales lavan con mangueras las hojas de plátanos, frutas podridas, bolsas plásticas y demás desperdicios que cubren el pavimento.
Porque el periódico ocupa el lugar de una antigua sala de billar en el corazón de este inmenso mercado, o más bien valdría decir en sus tripas. La redacción consiste en una sola mesa con cuatro sillas alrededor, y dos computadoras cuyo uso nos turnamos entre los cuatro periodistas en planta. Al frente, el escritorio del turco Anuar Ahmed, que se presenta al final de cada tarde a revisar las planas ya armadas, junto a otro más pequeño donde Carmelina lleva la contabilidad.
Estaba una de esas madrugadas dándole “copy paste” a un texto acerca de la copulación de los marsupiales, mamíferos y otras especies animales, a fin de reducirlo a cuatrocientas palabras y meterlo en la edición del día siguiente, cuando sonó el teléfono. Pero antes de referirme a esa llamada es necesario explicar la naturaleza y fines del periódico al cual presto mi concurso.
No sé si en alguna otra parte habrá algún otro tabloide como este, sobre todo ahora, cuando ya no van quedando periódicos de papel en el mundo. Porque, fundamentalmente, nosotros nos dedicamos a publicar los acontecimientos que se dan en este inmenso laberinto comercial que se ha tragado ya diez barrios de la ciudad de Managua, para alcanzar una extensión de ciento cincuenta manzanas. Y no deja de crecer.
En nuestras páginas cubrimos matancingas, cuchilladas y balaceras, asaltos a mano armada y robos por escalamiento, incendios de tramos y bodegas, pleitos de cantina, trifulcas en los burdeles, así como estafas y engañifas, las cuales aprovechamos para elaborar notas de color; pues muchos ingenuos, apenas se bajan de los buses, quedan a merced de las vivezas de marrulleros y tramposos que aquí pululan a su libre albedrío. Y hacemos reportajes gráficos sobre los acontecimientos de la vida social de marchantas, buhoneros, carniceros, verduleras y locatarios, tales como bautizos, cumpleaños, bodas y graduaciones, servicio que se cobra por pulgada columnar, igual que se cobran los avisos fúnebres.
También se incluyen novedades de la farándula internacional, con fotos de los artistas, según estén de moda en el gusto popular, en el que algunos permanecen siempre, como es el caso de Los Tigres del Norte o Los Tucanes de Tijuana, que cantan narcocorridos. Otros vienen y van. Edición de ayer que tengo a la vista sobre la mesa: se revela el romance entre la novia de Bad Bunny y el cantante de trap latino El Dominio. Ricky Martin y su esposo Jwan Yosef esperan su cuarto hijo nacido en vientre de alquiler. A Madona le quedó una cicatriz en la nalga tras una cirugía estética. Y chismes de la realeza europea: a la princesa plus size Amalia, heredera del trono de Holanda, no hay modisto que la vista.
En la portada traemos siempre una modelo topless, o en baby doll, imágenes que se obtienen por medio de la piratería en las redes, igual que todo lo referido a los famosos, lo cual el turco Ahmed no lo considera de ninguna manera delictivo, y nos servimos por tanto de la cuchara grande. Tijera y goma a libre discreción, como el artículo sobre las costumbres sexuales de ciertos animales que iba a empezar a editar la madrugada a la que me refiero.
El periódico fue fundado por el ya mencionado Anuar Ahmed, quien decidió instalar la redacción, para su mayor facilidad, a un par de cuadras de su almacén El Encanto de los Precios situado en la avenida principal de Ciudad Jardín, que es, digamos, la parte chic del Mercado Oriental. Así, con solo internarse a pie por unos cuantos minutos entre los vericuetos de los tramos y tenderetes, pudo desde el primer día vigilar el cierre de edición para que no se colara nada contra el gobierno, pues de lo contrario era cierto que podían vengarse reteniéndole la mercadería en la aduana o enviándole una pandilla de auditores de la Dirección General de Ingresos a revisarle con lupa los libros contables…”
