-¿Qué pretendes? -le interrumpió Bernat, sin tener en cuenta entonces el gesto implorante de Mercè-. Sí, soy corsario y, como bien dices, he tenido mil mujeres. Tu hija lo sabe, se lo he confesado, hemos hablado de ello. Pero a ninguna le he dado mi apellido, y si algún hijo llegué a engendrar, solo será un bastardo. A Mercè le ofrezco mi nombre, mi título y mi patrimonio, y deseo tener hijos legítimos con ella.
–Puedes optar a mujeres nobles y…
–No me interesan, Hugo. No me interesan las mujeres nobles ni ricas, caprichosas y frívolas como ellas. No me gusta la corte real…»
Texto de Los herederos de la tierra de Ildefonso Falcones
Crédito de ilustración: Cadernos da história
