«De mi garganta surgen voces por milenios mudas. Voces de infinitas generaciones de prisioneros y de esclavos, voces de ladrones y decrépitos, de enfermos y desesperados, voces de lazos que unen los astros, voces de matrices y de paternas savias, voces de odio, voces de los corrompidos, de los ineptos, de los triviales, de los locos, de los resentidos, voces vagas (nieblas en el aire), la voz de los escarabajos haciendo rodar su bola de estiércol…»

<Del verso XXIV del poema Canto a mí mismo, de Walt Whitman>

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