
«Escribirle la hacía feliz. Lo imaginaba en las trincheras, embarrado, con miedo y abriendo su carta contenida, o tímida, como si al no tener la mirada las palabras se escondieran. Las cartas eran una conversación ininterrumpida por la estupidez de una guerra»
Imagen: Mary Pickford en su escritorio
Texto de la novela La frontera lleva su nombre de Elena Moreno Scheredre