«Fue precisamente el desencuentro, la ambigüedad, esta melancolía frente a lo efímero y precario, el origen de la literatura en mi vida» ( Ernesto Sábato )
Autor: depunoyletra.com
¿Género erótico femenino, la nueva tendencia?
La inglesa Erica Leonard James se erige en la escritora del probable nuevo éxito a nivel mundial de ventas. Y lo hace con una trilogía erótica, en el original Fifty shades of Grey, título cercano a Las cincuenta sombras de Grey, donde detalla la relación entre una joven estudiante con un multimillonario arrasador. Traducido en otros términos, entre la pasión física impuesta por las tendencias sadomasoquistas de él, y las inmensas ganas de explorar sus más oscuros deseos por parte de ella.
Pero lo curioso de esta novel escritora de cuarenta y ocho años, casada y con dos hijos, es la forma en que sin buscarlo ha escalado el monte de la fama, cuando su libro en primera instancia fue editado por una pequeña editorial australiana ya para su sorpresa, con gran éxito de ventas, principalmente en el formato de e-book. Y luego, ya en manos de una poderosa casa estadounidense, ha sido relanzado con gran eco en los medios, primero en formato electrónico, y a la espera de su pronto lanzamiento masivo en libro impreso.
Como muestra de la fuerza que viene provocando el tema a nivel internacional fueron muchas las editoriales españolas que se interesaron por el preciado material, aunque ha sido el sello Grijalbo de Ramdom House Mondadori el que finalmente se ha hecho con los derechos de publicación, quienes anuncian la fecha de salida para primeros del mes de junio.
Si nos guiamos por las repercusiones en el mercado estadounidense en el que se tilda a la saga de nuevo porno femenino; mientras que unas féminas loan la manera de describir las escenas de sexo, otras critican los escrúpulos morales que acarrea la protagonista. Por tanto, será hora de esperar a que vea la luz en nuestro mercado para evaluar las opiniones de las lectoras de habla hispana.
Así las cosas, la publicidad indirecta ya está servida. Por nuestra parte, nos hacemos cargo de nuestro pequeño aporte para ello.
La frase
«La escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida» ( Marguerite Duras )
Paul Auster presenta novela en Barcelona
El escritor, guionista y cineasta (New Jersey, 1947), autor entre otras obras de La invención de la soledad, La trilogía de Nueva York, El palacio de la luna, Brooklyn Follies, se encuentra en la ciudad para la presentación de su último libro Diario de Invierno (Anagrama).
El estadounidense es colaborador en revistas y también, traductor al inglés de obras de Mallarmé, Sartre o Simenón. En 1993 obtuvo el premio Médicis por su novela Leviatán y en el 2006 el Príncipe de Asturias de las Letras. Es conocida su postura de no visitar países en los que se vulneran las leyes democráticas.
El siguiente, es un extracto de la rueda de prensa que tuvo lugar en el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB):
– ¿Cómo se enfrenta a hablar de la madurez, cuando ha estado tanto tiempo hablando de la juventud?
P.A.: Han pasado treinta años de mi primera obra, y en medio he escrito un par de autobiografías. He de reconocer que tengo un impulso a escribir sobre mí, y no porque considere que sea alguien interesante, simplemente me tomo como rata de laboratorio. Explico mis experiencias y creo que muchos lectores pueden sentirse identificados con ellas y descubrir, tal vez, los misterios que representa estar vivos.
– ¿Qué material utilizó para este libro? ¿La memoria o las notas que ha ido escribiendo a lo largo de su vida?
P.A.: La memoria. Nunca he sido capaz de llevar un diario. Lo intenté cuando era joven, pero no sabía a quién me dirigía, ¿a mí, a un posible lector, al futuro? No, todo se basa en mis recuerdos.
– ¿Por qué remarca tanto la materialidad del cuerpo? ¿Es el escritor una persona marcada, herida, que necesita curarse mediante la escritura?
P.A.: Nunca he dicho que escribir cure heridas. ¿Por qué escribo sobre mi cuerpo? Me interesa la materialidad y creo que no se ha escrito suficientemente sobre el tema.
– ¿En este momento, que le interesa más de la escritura?
P.A.: Uno de los placeres de escribir es no saber qué es lo que estás haciendo, es una parte del oficio, del arte, trabajar las frases, darle música… Es como el trabajo de un carpintero cuando hace una mesa, y procura que tenga el nivel correcto, y entender que esa mesa hará su servicio por años.
– ¿Qué cree que están esperando sus lectores?
P.A.: No lo sé, el artista se tiene que limitar a hacerles un regalo a sus lectores. Me gustaría que existiera ese contacto que tienen los grandes libros con los lectores, pero no existe una fórmula mágica para ello. A veces se consigue y otras no.
– ¿Por qué no quiere ir a Turquía?
P.A.: Básicamente pienso que Turquía es un país que ha prohibido la libertad de impresión, y en lugar de modificar su política se dedicaron a atacarme. Todos los países tienen problemas y todos trabajamos para solucionarlos. Por eso recurrimos a la libertad de expresión, que es uno de nuestros derechos fundamentales.
– ¿Qué opinión tiene de los movimientos sociales ciudadanos? ¿Ha sentido que siempre ha sido respetada su libertad de expresión?
P.A.: Lo que está pasando en el mundo es muy interesante. Sé que el movimiento okupa, cuando llegue el buen tiempo, volverá a salir a la calle en EE.UU. Estamos en un sistema que está roto, así que tenemos que parar y pensar cómo queremos vivir. Espero que surjan nuevas ideas. Es un momento que da miedo, pero es hora de preguntarnos hacia dónde queremos ir.
– ¿Aún le queda algún sueño por cumplir?
P.A.: Lo que me ha pasado, ha pasado. No me interesa escribir sobre fantasías.
La frase
¿Lo que más admiro en un escritor? Que maneje fuerzas que lo arrebaten, que parezcan que van a destruirlo. Que se apodere de ese reto y disuelva la resistencia. Que destruya el lenguaje y que cree el lenguaje. Que durante el día no tenga pasado y que por la noche sea milenario. ( José Lezama Lima )
La edición se renueva
No es novedoso que la particular coyuntura económica lleva a buscar nuevas formas de dar a conocer las creaciones literarias. Con producciones que, rehuyendo los usuales circuitos de las editoriales, apuestan por una edición más acotada y sin grandes condicionantes, para aquello que autores –en general nóveles- quieren dar a conocer.
En la misma dirección existe una camada de nuevos editores que aupados por su imaginación, también se han lanzado a la tarea. Entre estos se encuentran los que rescatan métodos que se creían extinguidos,es decir, revistas en papel donde la calidad de impresión queda en un segundo plano. Dentro de las publicaciones que se apegan a esta metodología, nos ha llamado la atención 5000 Negros; la que llega al público a un precio módico, y a la que se puede acceder a su contenido de forma electrónica sin coste alguno.
En segundo término, se han presentado al mercado nuevas producciones diametralmente opuestas a las anteriores; las que llegan con la mejor de las composiciones en papel, y con un precio cercano al de una novela de mediano volumen.
Dentro de este concepto sobresale Orsai, publicación de peso y extensión considerable, que en su momento nació como blog personal y que luego fue derivando hacia la presentación trimestral impresa. También se puede acceder libremente a sus contenidos por su sitio en internet.
Otra importante novedad, es que muchas de estas producciones introducen una nueva forma de distribución de sus beneficios. Cuando premian al autor incrementándole de forma substancial su porcentaje en las ganancias.
La frase
«No he cesado de utilizar la lectura como un medio para hacer desaparecer el tiempo, y la escritura como un medio para retenerlo» (Frédéric Beigbeder)
Entrevista: Tulio Stella
Es un autor que admite no ser “de editorial”, pero que ha tenido la ocasión de producir en los géneros más variados. La obra del argentino abarca desde el ensayo a la crítica literaria, de la novela al texto teatral, del cuento al guión cinematográfico. Aún así considera que tampoco es un escritor de método riguroso, más cuando confiesa cierta pereza en el momento de volcarse a la creación literaria.
– Tu producción no es extensa, pese a ello has sido galardonado en más de una oportunidad por tus trabajos: Premio diario La Nación (Buenos Aires, 1993) por tu ensayo Seremos como gatos; premio Casa de América de narrativa (Madrid, 2001) por tu novela La familia Fortuna (Lengua de Trapo); y de manera reciente el premio Metrovías (Buenos Aires, 2011) por tu cuento Medio Zorro. Ante la magnitud de registros es de orden preguntarte ¿cuál es el género que te brinda mayor libertad creativa?
TS- La libertad depende del tema, o sea: las ideas/temas vienen ya con su forma. Sí podría decir que quizá el ensayo, en el sentido de Montaigne con perdón, sería el más espontáneamente libre, el que exige menos límites. Por otra parte, los límites ayudan a no desbarrancarse…Así que todo me viene bien, según las circunstancias. Y si mi «carrera literaria» está marcada por los premios es que no soy un escritor de editorial, o sea, como nadie espera ni me exige una obra (¡ojalá!) escribo cuando puedo/quiero y mando a concursos, ya que detesto las antesalas y esperas y golpear la puerta de editoriales. En cuanto a mi experiencia con Lengua de Trapo, la que se vio obligada a editar La familia Fortuna, ya que Vila-Matas, Villoro y Abad Faciolince, integrantes del jurado junto con un representante de la editorial y otro de Casa de América, exigieron que esa fuera la obra premiada, decía, mi relación con Lengua de Trapo no fue muy agradable… (risas) De alguna manera, el editar poco y a partir de premios, es un privilegio, ya que muchos escritores «profesionales» presionados por la urgencia editorial publican demasiado y demasiadas obras incipientes que hubieran necesitado más tiempo de elaboración. En fin, de alguna manera debe ser el tipo de escritor que elegí ser, así que «el calavera, no chilla».
– En cuanto a La familia Fortuna, llama la atención la particular forma que has pensado para desarrollar las premisas, permitiéndole al lector comenzar por cualquiera de los siete medio volúmenes en la que está subdividida la novela. No nos consta antecedentes al respecto, ¿cómo surgió esta idea difícil y a la vez innovadora?
TS- Durante mucho tiempo (soy lento…) intenté una “novela-rio” sobre Mar del Plata, en algunos aspectos con las historias que están en «La familia Fortuna»; hubiera sido una novela abundante y mechada por historias que se alternaban, etc. Pero así no salía, hasta que una frase de Joyce (en el Finnegans) algo como «cada historia un placer en sí misma» me sugirió que cada historia debía tener su libro propio. Y allí surgió la posibilidad (que siempre estuvo en mi obra, tanto en teatro como en mi anterior novela inédita-finalista en el Barral de Barcelona (año creo que 1970) de dejar un gran margen de libertad al lector/espectador, algo similar sucede en mi obra «El marinero» a partir de un cuento de Apollinaire, que se represento en España en Festival de Cádiz, en Madrid y en el País Vasco, y traducida, también en Polonia. Ahora pienso que, quizá, eso fue lo que nos quedó del espíritu libertario de los ´60… Abolir también la tiranía de sabelotodo del autor…(¡éramos tan inocentes y bien intencionados!). No me inspiré en Rayuela de Cortázar, si bien todo el mundo habló de ello cuando salió La familia Fortuna, ya que Rayuela tiene solo dos formas posibles de lectura, y la historia es la misma, solo que se agregan comentarios… Aquí intenté que cada lector, entrando a la novela por donde quisiera y leyéndola en el orden que se le cantara, armara su propia «estructura» de la historia. Lo más interesante que descubrí después de ser publicada, ya que no partí de un «querer ser novedoso» sino de la forma que me pedía esa novela, fue que el lector, en ciertas circunstancias, sabe más que los personajes, ya que conoce, por los otros relatos ya leídos, qué le sucedió, o qué le sucederá a tal personaje… La libertad aleatoria, como juego, sumado a otorgarle al lector parte del poder del novelista. Además, quizá, (todo es quizá o tal vez…) un intento de aprehender aunque sea un poquito la maravillosa variedad de la vida…, («Creación, eres maravillosa» dice el Hijo en «Madre e Hijo» de Sokurov). Importante destacar, como inspiración o antecedente, que como estructura de novela siempre me gustó mucho El cuarteto de Alejandría, de (Lawrence) Durrell, y en cuando a la forma-juego, todo (Georges) Perec.
– Y tu laureado relato “Medio Zorro”, también tuvo otra génesis muy particular…
TS- Yo estaba sin escribir desde hacía mucho, trabado en mi novela actual, mudándome y bastante estresado como de costumbre. Una tarde salgo del subte (metro) y veo un afiche promoviendo el concurso de Carnaval de Metrovías, premio modesto pero… algo es algo. Me dije: tengo que hacer algo, e imaginé ese cuento, sin otra pretensión que la de escribir un «cuento de Carnaval» y de, en lo posible, ganar el concurso. Por lo menos, el segundo objetivo lo logré.
– ¿Qué sigue de ahora en más, hay alguna apuesta medianamente cercana en tu horno literario?
TS- Hace unos cuantos años estoy combatiendo literalmente con una novela, me he propuesto terminarla. Veremos. No cuento más por cábala, hace unos seis años, en un Mar de Letras, Festival literario en Cartagena, Murcia, al cual fui invitado, leí el primer capítulo… y después se trabó. Me costó mucho reanudarla, etc. etc. Cuando vea la luz, la mandaré a algún concurso y veremos que sucede…
La frase
«La palabra une la huella visible con la cosa invisible, con la ausente, con la cosa deseada o temida, como un frágil puente improvisado tendido sobre el vacío» (Italo Calvino)
Grandes de las letras: Juan Rulfo
Dicen que pocos como él retrataron al México rural. De pueblos sumergidos en el sopor del mediodía, de tierras yermas y ganado duro, de patrones omnipotentes y labriegos silenciosos. De un país con profundas desigualdades, donde germinaba la necesidad de cambio que luego se plasmaría en sangrientas revoluciones.
Dueño de una obra reducida, donde destacan sus cuentos y relatos cortos de El llano en llamas, Juan Rulfo (1917-1986) supo captar la esencia del hombre agreste del secano en los albores del siglo veinte, con sus quehaceres cotidianos, sus necesidades y sus legítimos anhelos.
Tantoes así que fruto de la trascendencia y como reconocimiento a su obra, en 1983 le fue otorgado premio Príncipe de Asturias de las Letras.
El texto que sigue es un extracto de su única novela publicada, Pedro Páramo, cuya aparición en 1955 representó la definitiva consagración del autor:
Al amanecer, gruesas gotas de lluvia cayeron sobre la tierra. Sonaban huecas al estamparse en el polvo blando y suelto de los surcos. El pájaro burlón cruzó a ras del suelo y gimió imitando el quejido de un niño; más allá se le oyó dar un gemido como de cansancio, y todavía más lejos, por donde comenzaba a abrirse el horizonte, soltó un hipo y luego una risotada, para volver a gemir después.
Fulgor Sedano sintió el olor de la tierra y se asomó a ver cómo la lluvia desfloraba los surcos. Sus ojos pequeños se alegraron. Dio hasta tres bocanadas de aquel sabor y sonrió hasta enseñar los dientes.
“¡Vaya! –dijo-. Otro buen año se nos echa encima.” Y añadió: “Ven agüita, ven. ¡Déjate caer hasta que te canses! Después córrete para allá, acuérdate que hemos abierto a la labor toda la tierra, nomás para que te des gusto.” Y soltó la risa.
El pájaro burlón que regresaba de recorrer los campos pasó casi frente a él y gimió con un gemido desgarrado.
El agua apretó su lluvia hasta que allá, por donde comenzaba a amanecer, se cerró el cielo y pareció que la oscuridad, que ya se iba, regresaba.
La puerta grande de la Media Luna rechinó al abrirse, remojada por la brisa. Fueron saliendo primero dos, luego otros dos y así hasta doscientos hombres a caballo que se desparramaron por los campos lluviosos…