Retazos de un verano

Entre ellas, se hacían muy visibles las historias que emergen de la saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer, y las acaramelas novelas de Federico Moccia (Perdona si te llamo amor, Perdona pero quiero casarme contigo, etc.). Ahora bien, no sabemos a ciencia cierta si han ayudado  al entretenimiento de sus lectores, pero no cabe duda que han contribuido de forma significativa a la satisfacción de sus editores.

Aunque lo que en verdad llama la atención es que, siendo obras concebidas para un público eminentemente adolescente, muchos de sus lectores eran personas que pasaban por largo la barrera de los treinta. Por tanto, a menos que se trate de una nueva terapia amparada en el afán vampírico de mantenerse joven, nos mueve a la pregunta del millón ¿qué es lo que lleva  al público adulto a inclinarse por una lectura de neto corte romántico juvenil?

Crisis, ingenio y publicación

Ya se sabe, el horno no está para bollos. Las editoriales, como cualquier otra empresa, se las ven difíciles para acertar con las obras a publicar en estos momentos de vacas flacas.

Fruto de ello e impulsadas por el avance tecnológico, importantes grupos y otrora duros competidores entre si, como Planeta, Random House  Mondadori, Santillana – Grup 62 y otros unen su esfuerzo para lanzar al mercado del libro digital una cantidad cercana a los mil títulos, para alcanzar los ocho mil en el término de cinco años lo que equivaldría al cinco por ciento del total de sus ventas. Seguidos de otras editoriales que prometen una rápida digitalización de sus principales libros.

Es evidente que continúan surgiendo nuevos títulos para publicar, pero a las editoriales les embarga el dilema de cuando lanzar sus nuevas apuestas y más aún, cuando se trata de escritores noveles o que no cuentan con suficiente renombre. Al respecto, una editora de un importante gran grupo nos comentaba off the record  que, por vez primera en años, se sentía desorientada en cuanto al particular momento que atraviesa la edición.

Por tanto, los editores se ven enfrentados a presiones adicionales y a dilemas de complicada resolución. Donde no sólo tiene que ver la calidad de un trabajo que se pretende publicar como nueva y esforzada apuesta, sino que hay que enfrentarse a variables de los que ellos a priori poco pueden llegar a prever.

Albert Einstein

En consecuencia, los sellos intentan asegurar las nuevas apuestas intercalándolas con el lanzamiento de valores ya enraizados entre los lectores. Aunque el éxito dependerá en mucho de los objetivos de venta fijados de antemano y  siempre y cuando las circunstancias, no las lleven a coincidir en el mercado con la salida de otra apuesta de la competencia y les haga repartirse el pastel de un mercado de por sí menguante en este momento.

Si bien no hay fórmulas mágicas, hoy más que nunca es el momento de echar mano del ingenio para superar el complicado período. Quizás para estas instancias de crisis sirva de inspiración la frase acuñada en su momento por el físico Albert Einstein, “sólo la imaginación supera al conocimiento”

Entrevista: Berta Marsé

Berta Marsé (Lisbeth Salas)

Concisa, poco amiga de las estridencias y menos aún de las posturas acartonadas. Hemos tenido la oportunidad de conversar con la joven escritora barcelonesa, quien acaba de publicar Fantasías animadas (Ed. Anagrama), su segunda producción de relatos breves.

¿Cómo surgió la idea que ilustra la portada del libro (Batman y Robin en apasionado beso)?

 BM La historia es un poco decepcionante ya que yo tenía pensada otra, pero el ilustrador no quiso cederme los derechos. Luego encontré la nueva por pura casualidad y por suerte la autora (Isabel Samaras) accedió a ello.

– En un pasado no muy lejano has sido lectora de manuscritos y guiones para el cine, ¿cómo fue tu salto hacia la escritura?

BM  Bueno, yo ya escribía mientras hacía mis trabajos de lectura. Con lo cual, mi primer libro se editó con material “antiguo”, por tanto, no hubo salto sino una compaginación de tareas.

– Y una vez tu primera obra fue publicada, ¿cuál fue tu sensación, satisfacción, preocupación, responsabilidad…?

BM   Responsabilidad sí, satisfacción también, preocupación no tanto, ya que tardé siete años en hacer mi primer libro, En jaque (Anagrama). O sea, cuidé que no me cayera un palo muy gordo (risas). 

– Y las críticas ¿cómo respondieron?

BM  Bastante bien. De hecho, me fue mejor con las críticas que con las ventas (nuevas risas).

– Hablando de tu nueva apuesta, me gustaría destacar tres relatos, Lo de don Vito, El bebé de Rosa y Las prosperinas. Llama la atención cómo has creado las premisas de las historias y evidentemente cómo las has desarrollado. Como autora ¿cuál de ellos te ha dado más satisfacción?

BM Las prosperinas, porque es un cuento que de antemano había pensado  que no podría con él.

– ¿De dónde nació la idea?

BM  De un hecho casual. Hace unos años en la sala de espera de un hospital coincidí con dos viejecitas que tuvieron la misma conversación que yo reproduzco en el cuento. Y luego, la enlacé con otra anécdota que surge del pueblo de mi madre, ya que ella era toda una “prosperina”.

– Ya. ¿Y de dónde te surge esa vena ácida e irónica?

BM  Es algo inconsciente. Pero seguramente de mi madre.

 – Es habitual oír como los escritores noveles destacan la dificultad para que sus obras sean leídas por las editoriales. A tu juicio, ¿qué deben de tener los textos para lograr ese objetivo?

BM  Pues simplemente que estén bien. A mí me consta –por mi propia experiencia anterior- que las editoriales se lo leen todo. Si el material es bueno, de alguna forma llegará.

– Y ahora, ¿cómo sigue la historia, al menos en tu caso?

BM   Pues estoy trabajando en un texto, que probablemente derive en una novela corta, o tal vez mediana, ya que la gran extensión no va con mi estilo. Definitivamente, no me gustan los tochos, son como las películas de cuatro horas, ¡imposibles!

El libro

En nuestra primera reflexión del 20 de enero pasado, hablábamos en estas páginas respecto de las tecnologías y de los nuevos soportes que se están implementando, en contraposición con los libros impresos en formato papel.

Allí mencionábamos que más allá de las posibilidades que depara el futuro para una u otra tecnología, lo que en verdad era importante es que sirviera para un mayor acercamiento de la gente a la cultura y por consiguiente, a la posibilidad de acrecentar sus conocimientos.

Meses después, seguimos suscribiendo esta idea. La sabiduría que otorga la lectura no es garantía alguna contra los males que aquejan a la humanidad, pero acerca al ser humano hacia la excelencia y lo aleja de la ignorancia.

Por ello, queremos adherir al contenido del siguiente fílmico adjunto,  y compartir contigo esta agradable forma de promover las bondades del libro tradicional. No para adoptar una defensa a ultranza del mismo, y sí por promover una vez más una de las mejores expresiones de la imaginación, la escritura.

De conciencias y fantasmas

Estos días un buen film ocupa un espacio de la cartelera, se trata de El escritor. Protagonizada por Pierce Brosnan, cuyo personaje supuestamente está escribiendo sus memorias y Ewan McGregor, en el papel de negro literario o autor de las mismas. El guión o pertenece a Roman Polanski, quien también la dirige.

El argumento tiene su origen en el thriller del inglés Robert Harris, Ghost Writer, éxito de venta en los países de habla inglesa, publicado por el sello Grijalbo, bajo el título de El poder en la sombra.

La película, como la novela en su día,  ha levantado muchas suspicacias acerca de si el político acusado de crímenes contra la humanidad a quien se hace referencia, representa en realidad al ex premier británico Tony Blair. Sobre el cual, al menos en la cinta, su mujer ejerce una gran influencia, hasta llegar a convertirse en partícipe de todas las grandes decisiones de éste.

Pero lo que en verdad llama la atención es la actitud que adopta el autor por encargo. Más aún cuando éste decide saltar la valla del obediente a sueldo hasta tornarse en un peligroso escritor de investigación, quien con sus pesquisas llega a poner en jaque a su propio empleador.

Según el diccionario de la Real Academia de las Letras, «Negro es el que trabaja anónimamente en trabajos literarios para lucimiento y provecho del otro»  De esta manera la mayoría de ellos hace su trabajo en la sombra, de allí la referencia a lo oscuro de su condición.

Personajes de todos los ámbitos han echado mano de los negros literarios en cuestión, aún así, son muy pocos los que logran emerger a la superficie y con ello obtener el merecido reconocimiento. Sucede cuando las figuras para las cuales escribe prefieren, por honestidad con quien ejecuta el verdadero trabajo, que éste aparezca en los créditos como coautor del texto. Eso siempre y cuando los hechos de la persona para la cual escribe no le lleguen a pesar en la conciencia.

Novela Negra

Humphrey Bogart-Mary Astor (sensacine)

Humphrey Bogart-Mary Astor (sensacine)

¿Recuerdan al investigador Sam Spade en la fantástica novela de Dashiell Hammett, El Halcón Maltés, al que dio vida Humphrey Bogart; o al más reciente Pepe Carvalho, en cualquiera de las novelas de la saga de su padre literario Manuel Vázquez Montalbán? Obras, más allá de las distancias y los años, referentes del género negro de calidad.

En ellas se traduce la crítica social, a veces de forma más soterrada, en otras de manera más explícita. En unas se relatan las vidas de hombres duros, de seres marginales y de mujeres ambiciosas o despechadas que no dudan en utilizar sus armas para alcanzar sus objetivos. Mientras que en las otras, un detective y exquisito gourmet nos lleva al costumbrismo de distintos escenarios.

Más recientemente ha irrumpido con fuerza en el mercado la novela negra escandinava, que nos llega de la mano de autores ya reconocidos como en el caso de Camilla Lackberg o Henning Mankell. Y sobre todo de las nuevas figuras que se han impuesto en el último año, los Larsson, la joven Asa y en especial el desaparecido Stieg con su serie Millennium y sus personajes fetiche, el periodista Mikael Blomkvist y la díscola Lisbeth Salander.

Ante este boom, se nos hace latente que nuevos argumentos de lacerante actualidad marcan la temática de los países nórdicos, como son la violencia de género y la pedofilia, que comienzan a tornarse cuestiones recurrentes dentro de la novela negra.

Bien es cierto que todas estas materias conforman parte de la realidad humana desde hace mucho tiempo, pero en honor a la verdad, ha sido necesaria la irrupción de la literatura escandinava para instalarlas con toda su descarnada crudeza en nuestra cotidianeidad. Paradójico si cabe, para una sociedad que se nos vende como modélica y que goza de un gran bienestar, pero que sin embargo cuenta con altos índices de alcoholismo y de suicidio.