Novela Negra II

Hace tan sólo unos meses atrás, hacíamos referencia a los nuevos tópicos con los que se aborda la novela negra actual, un género que por lo que se viene demostrando goza de muy buena salud.

Los anglosajones fueron de los primeros en disfrutar de esta temática, de la mano de escritores que hoy son reconocidos como los verdaderos padres de la criatura: Hammett y Chandler. Hubo luego quienes la propagaron dentro del espacio europeo,  Camilleri, Simenón o Vian por nombrar sólo algunos. Mientras que en España el género se extendió como material para un público minoritario, aunque autores como Giménez Bartlett, Martínez Reverte o Vázquez Montalbán pugnaron con ímpetu por romper estas limitaciones.

En nuestros días los cambios son significativos, debido a que la novela negra ha alcanzado cotas de verdadero fenómeno. Como consecuencia de ello, son varios los eventos que han ido acompañando su crecimiento a lo largo de la geografía española. Siendo la Semana Negra de Gijón la pionera en establecerse, muestra que justamente en el próximo mes de julio anuncia su edición número veinticuatro.

Yamucho más cercana en el tiempo se instauró la Barcelona Negra, que hace tan sólo unos días atrás cerró su exitosa sexta edición. El evento ha ido ganando en importancia y en la variedad de sus exponentes, con la asistencia de jueces, investigadores y por supuesto escritores, como el alemán Volker Kutscher, el inglés Peter May y el sueco Johan Theorin (ambos establecen la acción de sus nuevos trabajos en pequeñas islas), o los vascos Jon Arretxe y Aingeru Epaltza (quienes admitieron que sitúan sus textos en Euzkadi, aunque pocas veces llegan a mencionar el topónimo). Y también el local Andreu Martín, quien fue galardonado en esta oportunidad con el premio Pepe Carvalho.

Por último, en octubre próximo se anuncia la cuarta edición del más reciente acontecimiento a incorporarse a esta lista: Getafe NegroDonde esperan superarse en calidad de contenidos y sumar al impulso más entidades, para permitir la definitiva consolidación de este novel espacio de las letras.

Ateniéndonos a lo expuesto, si además sumamos la creciente exposición en los estantes de las principales librerías y lo primordial, la aparición de nuevos lectores, debemos convenir que por fortuna gozaremos del género negro por muchos años más.

Editoriales, redes sociales y medios

En realidad, yo hago esto porque me han dicho que hoy es lo que toca”, fue el comentario que con poco convencimiento nos lanzó hace unos seis años el propietario de una mediana editorial, cuando se decidió a confeccionar su página de internet para dar a conocer sus producciones. ¿En nuestros días suena anacrónico, verdad?, sin embargo no es tan lejano en el tiempo.

Los servicios en la red se han ido multiplicando y como resultado de ello otro fenómeno nos acompaña: las redes sociales; que con su potente influjo suman nuevos canales de comunicación entre los navegantes. Aún así, existen hoy editoriales que son renuentes a utilizar estos medios. Al respecto, Armando Liussi, experto en márquetin y en la denominada comunicación 2.0, afirma “en realidad ciertas empresas no alcanzan a comprender que una red social es algo más que el uso común que se hace de Facebook”. Para recordarnos que es la tecnología la que siempre marca los cambios, por cuanto la industria de la publicación no puede escapar a esto.

Cuando consultamos a una directora de un prestigioso sello literario  integrado en una multinacional, nos comenta con reserva que la velocidad de las transformaciones hacen que muchos lleguen con cierta tardanza a visualizar la importancia de estos cambios, “hay quienes lo tienen más claro, mientras que otros por estructura o por el esperar y ver, lo aprecian desde cierta distancia” A pesar de ello, nos aclara que la empresa tiene desde hace tiempo bien a cubierto la llegada de sus diferentes sellos a estos canales.

Es evidente también que la particularidad del momento no ayuda a digerir con facilidad nuevos conceptos tecnológicos, más cuando muchos de los pequeños y medianos emprendimientos se esfuerzan por mantenerse a flote ante las difíciles circunstancias económicas.

Pero más allá de los números Liussi se arriesga a afirmar, que los medios de difusión van a tener que adaptarse con más velocidad de la que piensan a las transformaciones, ya que éstas no se detendrán “muchos de los que hoy producen contenidos están lejos de vislumbrar cuan profundo es el cambio que se aproxima” Para vaticinar que como ya sucede en la web, alcanzarán al sentido de pertenencia de aquello que elaboran, “pronto veremos cómo los medios deberán asumir por decisión propia cierta laxitud en la propiedad de los bienes que producen”

Si observamos en la historia de la humanidad las instancias de crisis siempre fueron catalogadas como etapas de transición, que luego dejaron paso a otras de profundas  modificaciones. Por tanto más allá de las puntuales opiniones sería lícito afirmar que, de seguir la tendencia apreciada en los últimos tiempos, no tardaremos en ver profundizar las trasformaciones en cuanto a publicación se refiere.

 

La frase

«Yo soy un descreído de la inspiración. Lo que llamamos inspiración no es otra cosa que trabajo anterior condensado, capital de la inteligencia y del corazón, que vamos ahorrando sin llevar cuenta de su cantidad ni de su valor « (Jacinto Benavente)

Una luz en la oscuridad

Un largo año en la edición va llegando a su fin. Ha sido un período particularmente difícil, con una compleja situación económica y además, con  profundos cambios en el sinuoso camino hacia el progreso.

El año que se avecina no se muestra como mucho más brillante. En entregas anteriores hemos comentado respecto de los desafíos a los que se ven enfrentados los escritores y la industria editorial en su conjunto. Desafíos que demandarán en el futuro inmediato una dosis suplementaria de energía a todos.

Pero dejemos la reflexión por ahora, ya que estamos en vísperas de fiestas. Es momento de disfrute y cercanía, de afecto y entrega. Por tanto, queremos agradecer de puño y letraa todos aquellos colaboradores, amigos y lectores que dan sentido a este espacio.

Nos despedimos con la última entrega del 2010 condensada en este pensamiento de la socióloga Michèle Petit, sobre los pequeños y el ejercicio de la lectura. Hasta el próximo año. ¡Buenas fiestas para todos!

 

Michèle Petit

… hay niños que leen bajo las sábanas, con la linterna en la mano, en contra del mundo entero. Hay una dimensión de transgresión en la lectura. Si hay tantos lectores que leen por la noche, si leer es con frecuencia un acto de oscuridad, no es solamente porque hay en ello un sentimiento de culpa: de esta manera se crea un espacio para la intimidad, un jardín protegido de las miradas. Se lee sobre los márgenes, las riberas de la vida, en los linderos del mundo. Tal vez no hay que desear que se haga la luz en este jardín. Dejemos a la lectura, como el amor; conservar su parte de oscuridad.

 

Templos del saber

Nacieron hace más de cuatro mil años en la antigua Mesopotamia, el actual Irak; en el momento en que los sabios decidieron dejar atrás la transmisión de la sapiencia por medios orales, para contenerla en otras formas. Son las bibliotecas, santuarios del conocimiento a nuestro alcance.

En una primera instancia, las tablas de arcilla fueron las depositarias de su saber. Dieron un salto de calidad con la introducción del papiro y, en su afán de reunirlos, indujeron al nacimiento al libro. Mucho después, la linotipia surgió como el elemento determinante para su industrialización y la distribución masiva del mismo.

Pronto se hicieron necesarias las instituciones que los albergaran así como personas que los protegieran, y fue en manos de las órdenes religiosas donde encontraron los primeros cuidados. La nobleza también comprendió el valor de proteger la herencia del saber humano; por lo que no dudaron en hacer acopio de cualquier obra escrita al que se le asignara cierta importancia, llegando a albergar verdaderos tesoros en volúmenes de todo tipo.

Hoy, las letras se encuentran a nuestro abasto gracias a una extensa red de instituciones públicas, centros de estudios, fundaciones, etc., que aportan su esfuerzo para mantener el legado escrito en todas sus formas y soportes.

Por ello y a modo de reconocimiento a su labor, vayan algunos ejemplos destacados de estas Catedrales Europeas de la Cultura.

Frankfurt, Argentina, las perspectivas y el Nobel

Una nueva edición del más importante encuentro internacional del libro, la feria de Frankfurt ha tenido lugar en la ciudad alemana. Allí se dieron cita los representantes del mundo editorial mundial, para un año más renovar  contactos, intercambiar experiencias y por supuesto, realizar sus transacciones a futuro.

Así, en los amplios pabellones del centro de exposiciones de la capital del estado de Hesse, se entremezclaban editores, agentes literarios, periodistas, autores y público en general, ávidos todos de tornar valioso su tiempo en los limitados días del evento.

Pero si de amalgamas y mestizaje hablamos, nada mejor que la aportación cultural del país invitado en esta oportunidad, Argentina. Ya que una pléyade de escritores del país sudamericano, en número cercano a los sesenta, entre los que se encontraban Juan Gelman,  Diana Bellessi, Alan Pauls o Ana María Shua, por solo nombrar algunos, se  hicieron presentes en el acontecimiento.

En el pabellón del país invitado pudimos encontrar abundante bibliografía (300 obras fueron traducidas al alemán). Aunque también se aprovechó el filón para hacer conocer parte de su historia con representaciones de las diversas regiones, todo, en un recinto decorado con ilustraciones de su abundante iconografía.

Coincidentemente, cabe mencionar, que la prestigiosa revista literaria Granta, en su edición en español,  ha hecho sus proyecciones en cuanto a jóvenes escritores a tener en cuenta dentro del próximo decenio en las letras castellanas. De sus predicciones, son veintidós los autores a destacar en un futuro próximo, encabezando la lista con ocho literatos argentinos, a los que les siguen en número seis españoles.

Mario Vargas Llosa (AP)

Por fin, aunque otros escritores de trayectoria internacional hicieron presencia, como Ken Follet, que presentaba su nueva novela, La caída de los gigantes, o el autor local Günter Grass, fue la “ausencia” del peruano Vargas Llosa la que más expectación levantó. Su nombramiento como nuevo premio Nobel de literatura del año, acaparó todos los abrazos y las sonrisas en el  stand de su agente literaria Carmen Balcells, así como en el del grupo Santillana y de su sello editorial Alfaguara, quienes ya se están restregando las manos ante el lanzamiento mundial de la próxima novela del laureado escritor, El sueño del celta, en los primeros días del noviembre venidero.

La frase

«De un libro publicado por determinada editorial se espera que respete o no ciertos criterios, que tenga tal o cual orientación política, que su contenido sea o no fiable; pero en una palabra, el nombre del editor debe procurar cierta garantía»  (André Schiffrin, autor de La edición sin editores, editorial Destino)